viernes, octubre 31, 2003
En Buenos Aires también se hacen bien las cosas.
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Entre el 29 y 31 de octubre se estuvo llevando acabo en Bs. As. el 1er. Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital organizado por el diario Clarin.
Este congreso se realizó en el Malba(Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), un lugar construido especialmente para funcionar como Museo, con un diseño muy moderno e interesante.
El Congreso fue por demás interesante con algunas exposiciones de primer nivel como las de Próspero Morán (sobre la audiencia en Internet), Ignacio Escolar (sobre weblogs) o Rosental Calmon (sobre los modelos de Negocios de contenidos en Internet) y otras no tan buenas, o no tan interesantes o simplemente expuestas con tono monocorde, idem soporífero.
Hubo puntos flojos y para críticar, pero creo que no vale la pena exponerlos aquí. El resultado fue más que positivo, considerando que fue gratuito, organizado por Clarín (con quien en muchas oportunidades no simpatizo ni concuerdo) y en Buenos Aires: Los felicito!
Que se repita!
lunes, octubre 27, 2003
Buenos Aires se tiñe de negro.
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La ciudad esconde cantidad de leyendas urbanas y crimenes que muy pocos conocen.
Pero no por mucho tiempo, ya existen guías turísticos que de noche lo llevan a uno a esos lugares de la ciudad como Montes de Oca al 200 donde vivió Jorge Burgos quien en 1955 asesinó por celos a su novia y la descuartizó. El tour también visita la Casa Cuna, lugar que pocos conocen como "la casa de los leones". Allí durante la década del 30 se encontraba la quinta de Eustaquio Díaz Vélez quien por aquella época había traido de Europa 2 leones. Los lindos michifuz terminaron enguyéndose al yerno del patrón. Sería dificil responder si los leones fueron llevados allí con ese fin.
Además de crímenes famosos, uno conocerá las historias de "El fantasma excitado" que sucede en la Plaza Dorrego o la historia de "El hambre", relato de Mujica Lainez en la que por hambre un hombre termina comiéndose a su propio hermano. Tampoco queran fuera los relatos sobre los fantasmas que se pasean en los alrededores del cementerio de la Recoleta.
De mitos, leyendas y muerte la ciudad está llena, ahora podrémos descubrirla.
Para ver más Clarín
sábado, octubre 25, 2003
Llega el calor a la ciudad.
Son muchos los indicios que indican que el verano se aproxima: vendedores de helado, aires acondicionados y ventiladores como ofertas de la semana!, las ventanas de las casas abiertas como para que el aire circule y refresque y el temor a los cortes de electricidad. Pero de todos los indicadores el que más me gusta es el de la ropa, o mejor dicho el de la falta de ropa. Las chicas comienzan a dejar sus camperas, sueteres y tapados en los placares y los cuerpos vuelven a verse.
Al igual que la ciudad ha ocultado el Río de la Plata el cuerpo del urbanita también se oculta... pero cuando aparece se me alegra la vista.
Para los que aún no lo saben, como la mujer argentina no hay otra y, por vulgar que parezca voy a repetir lo que dice un amigo casado: el hecho de estar a dieta no significa que uno pueda ojear el menú.
Al igual que la ciudad ha ocultado el Río de la Plata el cuerpo del urbanita también se oculta... pero cuando aparece se me alegra la vista.
Para los que aún no lo saben, como la mujer argentina no hay otra y, por vulgar que parezca voy a repetir lo que dice un amigo casado: el hecho de estar a dieta no significa que uno pueda ojear el menú.
martes, octubre 21, 2003
El paraiso que da alergia
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Frente a mi casa crece uno, frente a la de mi vecino otro. Todo el barrio está poblado de paraiso y en esta época de la primavera, cuando el calor empieza a asomar el árbol se llena de hojas y flores. Una pequeñas florcitas que se esparcen por todos lados y que a más de uno nos hace estornudar y sentir su presencia. Y ni hablar de los coquitos... coquitos que tapan las alcantarillas y que mis perros usan para jugar. De chico los conocí bajo el nombre de coquitos venenosos.
En fin... el paraiso es tan porteño como el plátano, el palo borracho, los jacarandaes y las tipas.
sábado, octubre 18, 2003
Sensaciones de una mañana nublada.
El cielo esta encapotado, gris oscuro, muerto de ganas de llover a cántaros.
Cuando salí de casa ya caían fuertes gotones y soplaba una linda brisa. Al poco de subirme al 110 ya comenzó a llover, pero como si no lo hiciera con toda la fuerza contenida, como controlando su potencia.
Desde la ventanilla veo cómo todos comienzan a correr y buscar refugios. Me dio la sensación que de desatarse toda esa fuerza contenidas en las nubes salimos volando todos.
Algo raro en el porteño es que por lo general no le gusta usar paraguas. El noticiero debería haber dicho que había 150% de probabilidades de que lloviera, no cabía otra posibilidad. Sin embargo, uno ve que muchos salen sin paraguas. Porqué? Algunos los perdemos y olvidamos en todos lados, otros lo sienten como un gran estorbo para caminar o simplemente algo demodé. Es preferible mojarse.
Y cuando los truenos caen en la ciudad parece que lo hicieran como ensañados. Algunas sordidas bocinas de autos se disparan automáticamente y no faltará alguno que piense que en el cielo hay alguien llorando porque esta semana hay un Bussi detenido por la justicia por crimenes cometidos durante la dictadura y un Sanchez de Losada que renunció anoche a la presidencia de Bolivia por la presión del pueblo. Por mi... que sigan llorando todo lo que quieran y si hace falta que llueva un año entero para que el mundo se siga limpiando de estas personas que llueva, que llueva.
Cuando salí de casa ya caían fuertes gotones y soplaba una linda brisa. Al poco de subirme al 110 ya comenzó a llover, pero como si no lo hiciera con toda la fuerza contenida, como controlando su potencia.
Desde la ventanilla veo cómo todos comienzan a correr y buscar refugios. Me dio la sensación que de desatarse toda esa fuerza contenidas en las nubes salimos volando todos.
Algo raro en el porteño es que por lo general no le gusta usar paraguas. El noticiero debería haber dicho que había 150% de probabilidades de que lloviera, no cabía otra posibilidad. Sin embargo, uno ve que muchos salen sin paraguas. Porqué? Algunos los perdemos y olvidamos en todos lados, otros lo sienten como un gran estorbo para caminar o simplemente algo demodé. Es preferible mojarse.
Y cuando los truenos caen en la ciudad parece que lo hicieran como ensañados. Algunas sordidas bocinas de autos se disparan automáticamente y no faltará alguno que piense que en el cielo hay alguien llorando porque esta semana hay un Bussi detenido por la justicia por crimenes cometidos durante la dictadura y un Sanchez de Losada que renunció anoche a la presidencia de Bolivia por la presión del pueblo. Por mi... que sigan llorando todo lo que quieran y si hace falta que llueva un año entero para que el mundo se siga limpiando de estas personas que llueva, que llueva.
sábado, octubre 11, 2003
I love tango
22:30 pm del viernes en Palermo Viejo.
Para los que no la conocen, paso a contarles que La Viruta es una escuela de Tango que funciona en el subsuelo del Club Armenio. Lugar que cada viernes desborda de gente que se acerca ahí para dar sus primeros pasos en el arte del 2 X 4. Algunos que van a ver bailar, comer o tomar algo, otros que van a practicar el demodé "levante".
Como en los viejos burdeles donde se bailaba tango a principio de siglo acá también se anidan los mismos malandras que en los tiempos de antaño.
Uno de esos personajes se materializó a mi lado. Freddy, 100% argento, que llevó a su norteamericano amigo Paul a conocer la noche porteña. Si el olfato no me falló se trataba de un cafiyo que llevaba a su "amiga" para divertir a Paul (portador de jeta "no entiendo nada").
Siempre que uno se esfuerza para que los turistas amen nuestro país aparece un Freddy que le pregunta a la minusa: "Cómo se dice mojar en inglés?" "Creo que Swim (nadar)"-responde la chica. "Creo que hoy Paul vas a swim el castor". Freddy se rie y Paul sigue con su cara de no entiendo nada.
Tango, tango, gotan...
Para los que no la conocen, paso a contarles que La Viruta es una escuela de Tango que funciona en el subsuelo del Club Armenio. Lugar que cada viernes desborda de gente que se acerca ahí para dar sus primeros pasos en el arte del 2 X 4. Algunos que van a ver bailar, comer o tomar algo, otros que van a practicar el demodé "levante".
Como en los viejos burdeles donde se bailaba tango a principio de siglo acá también se anidan los mismos malandras que en los tiempos de antaño.
Uno de esos personajes se materializó a mi lado. Freddy, 100% argento, que llevó a su norteamericano amigo Paul a conocer la noche porteña. Si el olfato no me falló se trataba de un cafiyo que llevaba a su "amiga" para divertir a Paul (portador de jeta "no entiendo nada").
Siempre que uno se esfuerza para que los turistas amen nuestro país aparece un Freddy que le pregunta a la minusa: "Cómo se dice mojar en inglés?" "Creo que Swim (nadar)"-responde la chica. "Creo que hoy Paul vas a swim el castor". Freddy se rie y Paul sigue con su cara de no entiendo nada.
Tango, tango, gotan...
sábado, octubre 04, 2003
Borrachera del viernes a la noche.
7am del sábado-
Frío invernal, aunque no tanto como la semana pasada. La calle despierta, los autos no dejan de pasar. Algunos van y otros vienen. Tomo el 110 en J. B. Justo y S. Martín y no tengo ganas de hablar con nadie, y seguramente nadie tiene ganas de hablar conmigo. Pero la tranquilidad del viaje se quiebra cuando una chica en la hilera de uno que viajaba media despatarrada cae en la primera curva que toma el colectivo. Se queda sentada en el suelo tratando de levantarse, parecía que lo hacía pero volvía a caer. Después del 3er - 4to intento cuando ya me había levantado para ayudarla logró volver a su asiento.
La chica se da vuelta y la curda la delata, su mirada extrañada mira a los demás viajantes. Decide pararse, tocar timbre y bajar con cuidado de no volver a caer. Lo más cómico fue que nadie le dio una mano durante esos 30-40 segundos que se quedó sentada en el suelo.
Borrachera del viernes a la noche.
Frío invernal, aunque no tanto como la semana pasada. La calle despierta, los autos no dejan de pasar. Algunos van y otros vienen. Tomo el 110 en J. B. Justo y S. Martín y no tengo ganas de hablar con nadie, y seguramente nadie tiene ganas de hablar conmigo. Pero la tranquilidad del viaje se quiebra cuando una chica en la hilera de uno que viajaba media despatarrada cae en la primera curva que toma el colectivo. Se queda sentada en el suelo tratando de levantarse, parecía que lo hacía pero volvía a caer. Después del 3er - 4to intento cuando ya me había levantado para ayudarla logró volver a su asiento.
La chica se da vuelta y la curda la delata, su mirada extrañada mira a los demás viajantes. Decide pararse, tocar timbre y bajar con cuidado de no volver a caer. Lo más cómico fue que nadie le dio una mano durante esos 30-40 segundos que se quedó sentada en el suelo.
Borrachera del viernes a la noche.
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